Si no cambias las raices, cosecharás siempre los mismos frutos.

Hace años comprendí que no veía la vida como era, sino que la veía a través de mis pensamientos.

Dominaban los pensamientos de escasez, preocupación, desconfianza...

El creer que si me pasaba algo bueno era raro, porque seguramente pronto me sucedería algo malo.

Creencias muy limitantes que no me permitían ver más allá.

Y ¿qué es una creencia?

Una creencia es una actitud mental que consiste en la aceptación de una experiencia, una idea o una teoría, considerándolas verdaderas sin que así lo sea.

A mi estas creencias me condicionaban, y los resultados que obtenía aplicándolas inconscientemente en mi vida, no eran favorables para mí.


Cuando desperté y entendí que era mucho más que mi mente, que mis pensamientos y mis creencias, pude identificarlas y observarlas desde otro punto de vista.

Era difícil no entrar en los pensamientos y no identificarme con ellos, difícil entender que todo lo que me imaginaba que podía pasar, solo existía en mi cabeza. No era real, pero sin embargo me generaba preocupación y ansiedad.


El primer paso para superar mis creencias limitantes fue reconocerlas.

Con frecuencia, estas creencias se presentan como pensamientos en tu mente más que como algo que dices en voz alta.


Sacar esas ideas y plasmarlas en un papel puede servirte para separar la realidad de la fantasía y darte cuenta de lo falsas que pueden ser.

También puedes preguntarte si eso que piensas es realmente relevante para tu vida.


Yo me suelo plantear la misma pregunta cuando un pensamiento frustrante se apodera:


¿El día que muera y eche la vista atrás, esto que me preocupa, tendrá sentido para mí?

 

La mayoría de las respuestas son NO.

 

Nos tomamos la vida demasiado enserio, sin realmente vivirla  conscientemente desde nuestro interior, desde ese lugar donde una vive en paz y armonía, sin juicios, sin miedos, sólo disfrutando del echo de vivir.


Entendamos que la mayoría de nuestros temores no son más que una ilusión.

Reconozco que en ocasiones (afortunadamente cada vez muy pocas), mi mente se sigue apoderando por momentos de situaciones frustrantes, pero lo más rápido que puedo vuelvo a mí, para volver a reconectar con mi verdadera esencia.

 

Todo ello me lleva a aprender y crecer.


Recuerda:

La cabeza limita, le corazón libera.


Espero que tengas la fuerza necesaria para darte el valor que te mereces y vivas una vida desde el amor y la plenitud.


Deseo de Nai

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